Apnea del Sueño en Adultos (SAOS): causas y consecuencias

Escrito por: Dr. Gonzalo Nazar Miranda
Publicado: | Actualizado: 17/11/2018
Editado por: Top Doctors®

La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad en la que se produce un colapso recurrente de la vía respiratoria alta al dormir, interrumpiendo la respiración y alterando en forma significativa la calidad del sueño. Es un trastorno muy prevalente, en especial en hombres mayores de 40 años, y en sus grados moderados y severos es un factor de riesgo para sufrir accidentes, desarrollar alteraciones metabólicas y cardiovasculares como arritmias, hipertensión y enfermedad coronaria. Su principal síntoma son los ronquidos y sus consecuencias se deben tanto a un cansancio crónico por el déficit de sueño, como al estrés metabólico que se genera por las caídas recurrentes en la oxigenación durante la noche. Existen múltiples alternativas de tratamiento, entre las que destacan los dispositivos de presión positiva de vía aérea (CPAP) y la cirugía. El mayor éxito terapéutico se logra cuando el manejo del paciente es personalizado tomando en consideración su problemática (somnolencia, ronquidos molestos, síndrome metabólico), sus características físicas (incluyendo edad, peso y anatomía de la vía aérea), la severidad de su apnea, la presencia de otras enfermedades y su preferencia personal.

Dr. Gonzalo Nazar Miranda

 

¿Qué es la Apnea Obstructiva del Sueño?

El síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) es una enfermedad en la que se produce un colapso recurrente de la vía respiratoria alta durante el sueño, en particular a nivel de la garganta: la musculatura que está relajada en el sueño profundo dificulta el flujo de aire. Inicialmente, una obstrucción respiratoria parcial provoca que el flujo de aire sea turbulento, lo que origina una vibración de las paredes de la vía aérea alta: el ruido resultante corresponde al ronquido. En etapas más avanzadas, el colapso de la vía aérea es completo: se detiene el flujo respiratorio y durante unos segundos la oxigenación de la sangre baja, con lo cual se gatillan reacciones de alarma en el organismo que provocan una superficialización del sueño que permite recuperar el tono (actividad) muscular, la permeabilidad de la vía aérea y el flujo respiratorio.

¿Qué factores influyen en este padecimiento?

La obstrucción de la vía área alta durante el sueño se puede deber a una serie de causas, entre las que destaca la obesidad. En las personas con sobrepeso, se producen depósitos de grasa en las paredes faríngeas y en especial en la lengua, aumentando el riesgo de obstruir la vía aérea. También suelen encontrarse alteraciones en la anatomía de la nariz y garganta de estos pacientes, las que dificultan el flujo aéreo y contribuyen a la aparición del ronquido y las apneas. Entre ellas se pueden mencionar las desviaciones del tabique nasal, el crecimiento de los cornetes inferiores, la hipertrofia (aumento de tamaño) de las amígdalas, un alargamiento excesivo del paladar, una lengua voluminosa y una mandíbula corta (retrognatia). También se ha demostrado que algunos pacientes con apnea del sueño pueden tener una alteración en el tono neuromotor de la musculatura de la vía aérea, lo que aumenta el riesgo de que se produzca un colapso durante el sueño, generando una obstrucción respiratoria secundaria. Por otro lado, con el paso de los años, se produce una progresiva laxitud de los tejidos, incluidos los de la garganta, por lo cual el ronquido y la apnea del sueño son más frecuentes en adultos mayores que en adultos jóvenes.

¿Cuáles son los síntomas o cómo se puede detectar?

El principal y primer síntoma de la apnea del sueño es el ronquido. Al respecto, se puede hacer una analogía con la “punta del iceberg”: el ronquido es el hallazgo visible de un problema mayor que puede pasar relativamente desapercibido, como es la apnea del sueño; por ello, es que todo paciente que ronque en forma habitual y con una intensidad significativa debiera consultar con un médico especialista. Además del ronquido, cuando ya se ha establecido una apnea del sueño, el paciente suele presentar cansancio crónico, somnolencia diurna, falta de ánimo, problemas de memoria y concentración, sensación de sueño poco reparador y cefalea (dolor de cabeza) en las mañanas. Cuando el paciente consulta por estos síntomas se debe determinar si realmente existe una apnea del sueño y la severidad de la misma: esto sólo puede realizarse mediante estudios del sueño que monitorizan al paciente durante toda la noche. Existen dos tipos de estudios del sueño: a) el polisomnograma y b) la poligrafía respiratoria. En el primero, el paciente se hospitaliza por una noche y se miden una serie de variables: frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, movimientos respiratorios, movimientos oculares, actividad muscular, flujo aéreo, presencia de ronquidos y la actividad eléctrica cerebral (electroencefalograma), lo que permite saber en qué etapas del sueño se encuentra el paciente. La poligrafía respiratoria, en cambio, es un examen ambulatorio que se realiza en la casa del paciente; mide un menor número de variables (básicamente las de tipo respiratorio), las que en la mayoría de los pacientes son suficientes para determinar si tienen o no una apnea obstructiva del sueño.

 ¿Cuáles son las alternativas de tratamiento?

La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad desafiante, ya que los tratamientos no son sencillos. Al tratarse de un trastorno biomecánico de la vía aérea, en general no hay tratamientos farmacológicos que sean de utilidad. Las principales estrategias de tratamiento son las siguientes:

  • Estilo de vida: hay una serie de recomendaciones que permiten que nuestra calidad de sueño mejore, entre ellas el mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, evitar el uso de pantallas (TV, computador, tablet o teléfono) al menos una hora antes de acostarse y evitar el consumo de bebidas con cafeína después de las 17:00 hrs. En relación al ronquido, es recomendable cenar temprano y liviano, así como evitar el consumo de alcohol e hipnóticos potentes (como las benzodiazepinas, p. ej. diazepam, clonazepam) en la noche. Algo muy importante es mantener un peso adecuado por lo que suele ser necesario aumentar la cantidad de actividad física e implementar un régimen hipocalórico. En algunos pacientes, en los cuales la apnea empeora significativamente en decúbito supino (“boca arriba”), es importante reeducar al paciente para que duerma de lado, lo cual se puede lograr con algunas simples medidas. 
  • CPAP: es la abreviación de Continuous Positive Airway Pressure y corresponde al uso de equipos que comprimen el aire ambiental y lo envían a la vía aérea con una presión aumentada a través de un tubo y una mascarilla; se le considera el tratamiento más seguro y efectivo para la apnea del sueño por lo que debe ser considerado como primera opción para el manejo del SAOS, en especial de los casos severos. Éstos equipos deben ser utilizados todas las noches por un mínimo de 4 horas, pero lo ideal es que se utilicen durante todas las horas de sueño. Su principal problema es que algunos pacientes no lo toleran, o bien, abandonan el uso del equipo después de un tiempo, dejando el problema sin tratamiento. Sin embargo, los refinamientos técnicos de los equipos actuales, así como el apoyo y seguimiento por un equipo especializado han permitido una mejor adaptación en los pacientes, logrando la óptima adherencia al tratamiento
  • Cirugía del sueño: bajo este concepto se engloban todos los procedimientos quirúrgicos que modifican la anatomía de la vía aérea superior, aumentando y estabilizando el flujo aéreo durante la noche. Incluye procedimientos mínimamente invasivos, como la reducción de los cornetes nasales y la radiofrecuencia de paladar, hasta grandes cirugías que modifican el esqueleto facial, como son el avance del geniogloso o el avance máxilo-mandibular. Algunos pacientes requerirán una cirugía para alinear el tabique nasal (en caso de que esté desviado); este procedimiento se conoce como septoplastía. La úvulopalatofaringoplastía (UPPP en inglés) es la clásica cirugía para el ronquido y la apnea del sueño y consiste en la remodelación del paladar blando junto a la extirpación de las amígdalas. La UPPP fue descrita en los años 80’s y desde entonces ha tenido múltiples modificaciones, siendo todavía una herramienta muy importante para permeabilizar la faringe en estos pacientes. El plan quirúrgico es específico para cada paciente, y se debe diseñar teniendo en cuenta una serie de variables: edad y estado de salud del paciente, severidad de su apnea del sueño y sitios de obstrucción en su vía respiratoria alta. Dependiendo de lo invasivo de la cirugía, variará el período de reposo post-operatorio requerido.
  • Dispositivos de avance mandibular: Son aparatos ortodóncicos que se colocan en la boca al dormir y que adelantan la posición de la mandíbula, con lo cual, la lengua avanza y se tensan los músculos del paladar manteniendo abierta la faringe al dormir. Es efectivo en pacientes con ronquido y apnea leve, pero en algunos casos puede producir dolor en la articulación témporo-mandibular.
  • Fonoaudiología: La llamada terapia miofascial, realizada por algunos fonoaudiólogos entrenados, permite tonificar la musculatura faríngea y bucal, con lo cual se reduce su tendencia al colapso nocturno. Se plantea como un tratamiento complementario en el manejo de la apnea obstructiva del sueño.

 ¿Cómo se ve afectada la vida de alguien que padece Apnea Obstructiva del Sueño?

La Apnea Obstructiva del Sueño puede afectar en múltiples aspectos al paciente que la padece. En primer lugar, el ronquido –que es el principal síntoma de la apnea del sueño- suele ser un problema que interfiere con el sueño de la pareja y puede llegar a alterar seriamente la vida conyugal. El paciente con apnea del sueño presenta múltiples microdespertares: esto ocasiona una serie de síntomas secundarios a la falta crónica de sueño, como son la somnolencia diurna, irritabilidad, cansancio crónico, trastornos de memoria, bajo rendimiento académico/laboral y aumento del riesgo de cometer errores y de sufrir accidentes; al respecto, un estudio español publicado en el New England Journal of Medicine mostró que los pacientes portadores de apnea del sueño (incluso en rango leve), tienen 6 veces más riesgo de sufrir accidentes de tránsito. Finalmente, las recurrentes bajas en la oxigenación nocturna llevan a un estado de estrés metabólico que a largo plazo aumenta el riesgo de presentar hipertensión arterial, arritmias, resistencia a la insulina, diabetes, enfermedad coronaria y cerebrovascular.  De hecho, se ha estimado que el riesgo de muerte (por cualquier causa) aumenta en 6 veces en los pacientes portadores de una apnea del sueño moderada-severa a comparación de los que no la tienen.

Por Dr. Gonzalo Nazar Miranda
Otorrinolaringología

El destacado Otorrinolaringólogo Gonzalo Nazar Miranda se formó como Médico Cirujano con Especialidad en Otorrinolaringología por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Realizó una Subespecialidad en Cirugía de Cabeza y Cuello en el Hospital Central de Asturias y una Pasantía en Cirugía Endoscópica Rinosinusal en la Universidad de Miami.

Cuenta con más de 20 años de experiencia en diversas instituciones de prestigio como el Centro del Sueño de Clínica Las Condes y el Hospital Dr. Sótero del Río. Es autor de numerosos artículos publicados en revistas especializadas y ha participado en múltiples congresos nacionales e internacionales. Forma parte de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño (SOCHIMES) y de la Sociedad Chilena de Otorrinolaringología (SOCHIORL). 

Gracias a esto el Dr. Nazar Miranda es reconocido como uno de los mejores especialistas en Otorrinolaringología de Santiago, Chile.

Ver perfil

Valoración general de sus pacientes


Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al seguir navegando acepta su uso. Continuar Política de cookies