¿Cómo recuperarse de una hernia discal cervical?

¿Cómo recuperarse de una hernia discal cervical?

Escrito por: Dr. José Gerardo Fleiderman Valenzuela
Publicado: | Actualizado: 14/08/2018
Editado por: Top Doctors®

La columna vertebral está compuesta de una serie de huesos interconectados, llamados “vértebras”, las cuales rodean la médula espinal y la protegen de traumatismos.

 

¿Cómo se produce el daño en el disco?

El disco está hecho de tejido conectivo fuerte que mantiene las vértebras unidas, el cual actúa como un colchón o amortiguador de éstas. El disco en conjunto con las facetas permite movimientos a las vértebras y, por ende, de la espalda en toda su extensión. 

 

Conforme envejecemos, la parte central del disco empieza a perder agua, haciendo al “amortiguador” menos efectivo. Este se deteriora y ocasiona que la capa externa se rompa, lo que permite el desplazamiento del centro gelatinoso (llamado hernia discal cervical o roto) a través de una fisura en la capa externa, hacia el espacio ocupado por los nervios y la médula espinal.

 

Signos para saber si existe una hernia cervical

El disco herniado puede producir dolor cervical o comprimir las raíces nerviosas produciendo dolor, adormecimiento, cosquilleo, o debilidad en los hombros o en los brazos. El traumatólogo debe buscar alteraciones en los reflejos osteotendinosos, en la sensibilidad y en la fuerza muscular de los brazos. En algunas ocasiones causa compresión a la médula espinal, dando síntomas también en las extremidades inferiores pudiendo afectar la marcha, o inclusive las funciones de orinar o defecar con normalidad.

 

Para diagnosticar se requiere hacer un examen físico exhaustivo para determinar las características y localización del dolor, un examen clínico del cuello.

Una búsqueda cuidadosa de cambios en la sensibilidad, fuerza muscular o reflejos osteotendinosos pueden diagnosticar y localizar una herniación discal, ya que cada uno de los nervios cumple una función específica según su ubicación anatómica.

El diagnostico será comprobado mediante rayos X, tomografías computarizadas (TAC), o resonancia magnética (MRI). Siendo la MRI el examen de elección, ya que brinda mejores detalles de los elementos nobles (discos, médula espinal, nervios, ligamentos)

Adicionalmente, a veces, se requieren estudios eléctricos de conducción nerviosa (electromiografía) para certificar signos o evidencia de daño neurológico que puede ser el resultado de una herniación discal. 

 

Todo sobre el tratamiento

De acuerdo a los especialistas en ortopedia y traumatología, muchos pacientes con síntomas de hernia discal cervical mejoran sin ningún tratamiento. Sin embargo, para aquellos en los que persiste el dolor existen diversas alternativas como:

  • Conservador: breve periodo de descanso, collarín cervical, antiinflamtorios para disminuir la inflamación, analgésicos para el disminuir el dolor, antineuríticos, terapia física, ejercicios y terapia con corticoesteroides. El objetivo es disminuir la irritación del nervio producida por el disco herniado cervical, reducir el dolor y mejorar la condición física del paciente

 

  • Cirugía (discectomía): Está indicada para los que no mejoran con tratamiento conservador en un plazo de 6 semanas. La finalidad de la cirugía es remover la porción de disco que está presionando al nervio. Una vez que se remueve todo el disco se debe reemplazar con una caja rellena de injerto que se coloca dónde estaba el disco, ya que su función no será la misma, y tiene como objetivo lograr la artrodesis vertebral. En casos seleccionados, se puede reemplazar el disco por una prótesis cervical, cuyo objetico es mantener la movilidad entre las vertebras lesionadas.

 

Recuperación después de la cirugía

Posterior a la discectomía se dan instrucciones sobre cuándo puede retomar sus actividades de vida diaria. Se recomienda realizar un programa de rehabilitación (ejercicios postoperatorios o terapia física) postoperatorio intenso para ayudarle a retomar sus actividades diarias

 

Existen algunos riesgos como: sangrado, lesión de una raíz nerviosa o de nervios que están involucrados en la voz (disfonía), disfagia (dificultad y dolor para tragar), infección, y lesión de la médula espinal. También es posible que el dolor no mejore después de la cirugía o que los síntomas persistan o bien vuelvan en el tiempo.

Por Dr. José Gerardo Fleiderman Valenzuela
Traumatología y Ortopedia

El destacado Traumatólogo José Gerardo Fleiderman Valenzuela se formó como Ortopedista y Traumatólogo en el Hospital del Trabajador avalado por la Universidad de Los Andes, posteriormente, realizó una Subespecialidad en Cirugía de Columna: AOSpine Fellowsip Internacional consistente de 2 años de pasantías en centros internacionales en Alemania, Holanda, EEUU y Brasil. Es experto en cirugía de columna, cervical, dorsal y lumbar, endoscopía lumbar, cirugía mínimamente invasiva y cirugía de enfermedad degenerativa de columna (hernias, estenosis, escoliosis, mielopatía). Cuenta con más de 15 años de experiencia en diversas instituciones de prestigio como el Hospital del Trabajador y la Clínica Universidad de Los Andes. Forma parte de distintas asociaciones entre las que se encuentran la Sociedad Chilena de Ortopedia y Traumatología y la AOSpine Latin America

Actualmente se desempeña como Jefe del equipo de Columna del Hospital del Trabajador, Traumatólogo Staff de la Clínica Universidad de los Andes y Jefe del programa y centro de formación de subespecialistas de AOSpine Latin America. Gracias a esto el Dr. Fleiderman Valenzuela es reconocido como uno de los mejores médicos especialistas en Ortopedia y Traumatología de Santiago, Chile. 

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