Fui con mi hija a una consulta con Fisher, luego de haber visitado a un dermatólogo serio que diagnosticó a mi hija, después de una revisión exhaustiva (con una lupa electrónica) con queratosis pilaris, la que - nos explicó - no tiene cura, aunque puede aliviarse terminada la pubertad.
Mi hija quedó muy deprimida por lo que quise buscar otro médico (aun cuando sabía que el diagnóstico era correcto) para ayudarla a aceptar su problema.
Llegué a Fischer por la enorme cantidad de publicidad que tiene en redes y luego de haber visto buenas reseñas en este sitio.
La recibió la asistente quien, a simple vista, le dijo que tenía rosasea. No comenté nada pues, me dije, es un comentario de pasada de una persona que no es médica.
Apareció Fischer y, sin revisarla, le dijo "entonces tienes rosasea, no"?
Le respondí, estupefacta, que no, que veníamos de otro dermatologo qué, luego de revisarla de cerca, le había hecho otro diagnóstico.
Me miró preocupado, como despertando de su rutinario papel y como si lo hubiese "pillado". Entonces, recién, observó de cerca la cara de mi hija.
Su diagnóstico, a simple vista (pues no tiene instrumentos) fue "piel atopica" qué es lo mismo que decir nada (como seguramente saben).
Inmediatamente le dio una receta de cremas (todas de Eucerin, que deben recompensarle con regalías por ello), que me salió carisima, y una cita para láser, que es su negocio, finalmente.
Mi hija quiso hacerse el láser (tres sesiones por 300 mil pesos, más otra tanda de cremas Eucerin) y, luego de tres meses, su queratosis seguía igual.
Al terminar la última sesión le dije que nada había mejorado y que su diagnóstico y tratamiento no habían servido. Preocupado me dio muestras gratis de cremas. Como para dejarme tranquila, y le dijo a mi hija que se hiciera más láser!
Mi hija ya había aprendido la lección (qué en total me costó casi medio millón de pesos) y comprendió qué Fischer no es un médico, es un comerciante sin escrúpulos ni respeto por su profesión.
Ojalá esta reseña sirva para evitar que tantas jóvenes incautas se ilusione y endeuden a manos de Fischer. Para nosotras ya es tarde