Vitamina D y Migraña: Un vínculo que vale la pena revisar

La vitamina D ha emergido como un factor modificable relevante en la fisiopatología de la migraña.

 

La evidencia sugiere que su deficiencia es más prevalente en pacientes migrañosos, y que su corrección puede reducir la frecuencia e intensidad de los ataques como terapia adyuvante. En Chile, esto es especialmente relevante dado el alto nivel de déficit poblacional documentado por la ENS 2016-17.

 

Datos epidemiológicos clave

Por cada 5 ng/mL adicionales de vitamina D sérica, el riesgo de migraña disminuye aproximadamente un 22% (PLOS ONE, 2024).

 

En pacientes con déficit comprobado que se suplementaron, la reducción de ataques osciló entre el 50% y el 72% (Annals of Indian Academy of Neurology, 2026).

 

La ENS Chile 2016-17 reportó déficit en el 87% de las mujeres en edad fértil y el 60% de los adultos mayores de 65 años.

 

Estudios caso-control muestran niveles séricos de 25-OH-vitamina D significativamente más bajos en pacientes con migraña, con diferencias más marcadas en migraña crónica versus episódica.

 

Mecanismos fisiopatológicos propuestos

  • Modulación del CGRP: la suplementación con 2.000 UI/día redujo los niveles interictales de CGRP en un ECA doble ciego (Ghorbani et al., 2020), sugiriendo un efecto antinociceptivo indirecto.
  • Neuroinflamación: la vitamina D suprime citoquinas proinflamatorias (IL-6, iNOS) e inhibe la síntesis de óxido nítrico inducible, mecanismos involucrados directamente en la cascada migrañosa.
  • PTH elevada secundaria: el déficit de vitamina D eleva la PTH, lo que se asocia a mayor frecuencia migrañosa y mayor riesgo cardiovascular.
  • Estrés oxidativo e inmunidad: la vitamina D actúa como inmunomodulador, reduciendo PCR y modulando la inflamación estéril característica de la migraña.


Evidencia de suplementación

 

Nota clínica: el beneficio se observa en pacientes con déficit comprobado. La recomendación es medir primero los niveles de 25-OH-vitamina D y suplementar con dosis ajustadas.